sábado, 28 de agosto de 2010

¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?

La estupidez mexicana no tiene límites, tal vez deberíamos dejar de adorar a falsos ídolos, héroes de broce, conocer la verdadera historia y no crear efigies falsas que nos tapan los ojos.

Somos un país ignorante, falto de valores y educación, la verdadera razón es que a nosotros nos gusta estar así, es más cómodo, echarle la culpa a los demás, no es necesario pensar mucho, “que chinguen a su madre todos, menos yo”. Pareciera que si no jodemos a los demás no estamos bien, para mí ese es el verdadero mexicano y nos las chingaderas que pasan en la TV.

Tenemos el estúpido pensamiento de siempre ser las víctimas, querer recibir más de lo que damos (si es que damos algo) tal vez el día que dejemos de quejarnos y nos pongamos a trabajar las cosas cambien y la obesidad y la ignorancia dejaran de consumirnos. Como diría un dicho alemán “Arbeit Macht Frei” el trabajo nos hará libres.

Lo peor de todo es que todavía nos atrevemos a protestar. Pero, después de ir a marchar por “las causas injustas que oprimen al pueblo mexicano”, pintar paredes y romper todo lo que se interponga a nuestro paso, regresamos a nuestras casas antes de las 9 porque es un sacrilegio perderse la novela.

Nos seguimos revolcamos en el lodo de la ignorancia, nos tienen controlados con basura, tal vez eso es lo que somos… el hombre sabe domesticar al hombre.

Demian

jueves, 26 de agosto de 2010

¡Soma, soma, lleve su soma!


Mientras caminaba por la calle cierto día, me di cuenta de que la gente actuaba extraño, ya que a ratos hablaban entre ellos, con gran fluidez y con poco contenido en sus conversaciones, hablaban de todos los temas, de religión pasando por ecología y terminando en política, me sorprendió un poco ya que después de estos periodos de charla se dejaban de hablar y caminaba como zombis por ahí, como si fueran extraños , en todas partes era igual, la gente de mi trabajo hacia lo mismo íbamos a la zona de descanso y todos se hablaban muy bien, era como si su sentido de pertenecía les dijera que eran parte de ese grupo, lo raro era que así se comportaban con varios grupos, como si en cada grupo que estuvieran fuera el más importante o el mas representativo de ellos. Después de descansar la gente regresaba a su trabajo y se sentaba frente a su computadora, entraban a redes sociales y seguían hablando con mas grupos diferentes.

Algunas veces revisaban las noticias y todos se alarmaban al ver las atrocidades de los salvajes, de los enemigos de la nación, esos que asesinaban gente para probar un punto y de las otras muertes sin sentido, desastres naturales, animales en peligro de extinción, perversiones sociales y demás cosas, nunca entendí muy bien porque se alarmaban a mí siempre me pareció chistoso, por eso había dejado de leer los periódicos desde que un día al sumar el recuento de los muertos del fin de semana conté mas de 200 ejecutado y comencé a reír, ya que me preguntaba si habría una cuota mínima y máxima de muertes para publicar en un periódico, lo cual a la gente de mi alrededor no le pareció tan divertido como a mí, pero bueno así que para evitar ese tipo de situaciones decidí no leer mas el periódico y de ese día en adelante solo me ponía mis audífonos y escuchaba música, así no tenia que escuchar sus platicas las cuales me parecían un poco molestas y carentes de sentido podría decirse que falsas, pero aun así seguían interesándome.

Intrigado por sus extrañas platicas comencé a ponerles atención y a tratar de entenderlas y me di cuenta que las platicas que tenían eran como una especie de protocolo que seguía ciertas normas basadas en no sé qué decreto de convivencia, el cual debió ser aplicado muchos años antes de mi existencia, y lo que pude entender era que las personas con baja autoestima tienen que buscar un grupo al cual pertenecer, no importa que tengan que fingir, mentir y hacer todo lo que los otros le dicen- en ese momento entendí por qué no tenía muchos amigos – esa norma se volvía algo un poco impráctica porque a veces todas las personas dentro de un grupo querían hacer lo que otro miembro del grupo les pidiera y eso producía un colapso de su estructura, así que los miembros preferían repartirse en grupo donde se podía seguir a un líder de grupo, el cual a su vez seguía a un líder más grande y así casi infinitamente (porque claro tenía que haber un jefe que no siguiera a nadie o eso quiero creer ) había otra extraño comportamiento en estas personas ya que cuando veían algún suceso trágico se les veía reaccionar con una mueca parecida a la que las personas hacen cuando se entristecen, y digo parecida por que solo sentían tristeza cuando se les veía pensar en ellos mismos, pero ese sentimiento parecido a la tristeza era como otra norma momentánea, ya que después de unos segundos, en ocasiones llegaban a tenerlo por minutos, su rostros volvían a la cara de siempre, la vacía de la sonrisa falsa.

Un día me reuní con ciertos conocidos y al contarles lo que había vistos ellos me dijeron que habían notado cosas parecidas a las que yo había notado, lo cual me hizo pensar que no era cosa mía , pero a falta de pruebas de verdad, decidimos dejarlos solo como un tema de conversación y no como algo serio.

También había notado otra conducta que me pareció interesante, al parecer la gran mayoría se sentía miserable. Eso lo supe ya que comencé a hurgar un poco más en los asuntos privados de la gente, no de una manera pervertida, solo salía con ellos en ocasiones y ellos me contaban cosas como que no comprendían porque su pareja los había dejado o porque sus padres no le habían dado suficiente cariño o por que no habían logrado tal o cual cosa y de cómo eso los hacía miserables, después de estas platicas yo solo me preguntaba ¡¿Cuál era el problema?!, ¡¿Porque no seguían con sus vidas?!, ¿¡Porque no lo superaban?!, pero al parecer la gente tenía un extraño e irracional miedo a quedarse solos y a no lograr sus metas, así que para compensar esto se fijaban metas falsas y se buscaban una pareja la que fuera, para estar con ella, lo cual a la larga los hacía más infelices y miserables eso no me parecía muy lógico, no entendía como su miedo a la soledad los hacía cometer esos actos irracionales como por ejemplo tener muchos compañeros , lo que ellos llamaban “amigos” yo los veía como cualquier persona con la que se relacionaban, de hecho los trataban con mas falsedad, también buscaban parejas a las que según amaban y sin las cuales no podían vivir había muchos comportamientos erráticos en estas personas, un día pensé que tal vez habían estado repartiendo soma y yo no me había enterado y por eso la gente actuaba así de rara, algunas mañanas al salir a la calle esperaba encontrar en la calle al repartidor de soma, tal vez con eso entendiera porque todos eran así ,eran superficiales al extremo y faltos de sentimientos reales, solo repetían cosas que habían leído o que habían visto, eran como discos rayados que decían lo mismo una y otra vez.

Por lo menos no era el único que había notado este tipo de cosas, había otras personas como yo, una vez me puse a pensar que tal vez yo intentaba pertenecer a algún grupo y que solo estaba diciendo algo que alguien mas ya había dicho y yo solo quería copiarlo y por eso me comportaba así, pero que en realidad no era diferente a los demás, este pensamiento estuvo en mi mente un rato, pero llegue a la conclusión de que si era cierto que era como los demás y no lo sabía, nunca lo sabría así que por que preocuparme por eso, era más divertido pensar que ellos eran los que actuaban raro y no yo, así que seguiré caminado por ahí viendo que otras extrañas cosas hace la gente.

Andrés Bonilla Solís
27 de agosto de 2010

viernes, 20 de agosto de 2010

Camaleón

Atormentada criatura símbolo de la evolución, imponente y temeraria como ninguna otra, plurivalente y solitaria, ni dios sabe el por qué de su creación pero el orgullo lo sobrecoge por ella, quien sino esta bella criatura para entrar inadvertida a mundos indolentes y llenos de inequidad, escabulléndose y merodeando los planos de la felicidad de la ignorancia, deseando nutrirse de las mentes carentes de sentido o de figura ¿por que tan bella criatura es tan odiada? Se sabe que el ir contra natura es por natura misma.

La bestia no pidió su existencia, la bestia aunque irónico odia su existencia, la bestia se sabe odiada pero la bestia tiene propósito divino; ilógico sentido de supervivencia. Su escala de colores va mas allá de la imaginación humana, ni el mismo camaleón sabe todos sus matices y tonalidades, nunca ha quedado al descubierto. Lo encontraras tomando vino con reyes blasfemando en serenidad o bebiendo pulque con sabios alegando con ferocidad.

Tragando a bocados sentimientos y emociones de esas pobres almas, la bestia cumple su propósito, quien se diga invulnerable a dicha tragedia solo ignora su risible estadía en el territorio del camaleón. Se odia al camaleón por ser indetectable siendo este así por la voluntad de las almas suculentas. Iracundo el camaleón se encuentra por la falta de esperanza de los pequeños bocados andantes.

Contadas son estas bestias, su reproducción es casi imposible, cumpliendo tan bien su propósito no dan cuenta de su propia estirpe. Solo se saben camaleones, que capricho tan inverosímil.

No lo odie lector, es su propósito y naturaleza ser así. Estos camaleones adoran dibujar su existir en presencia de divina compañía. Tal vez los encuentres ahí.


Francisco Colín Martínez

sábado, 7 de agosto de 2010

Fieras de la Calle

La lluvia y la medianoche hacen que la gente se resguarde en sus casas. Pero los noctámbulos son testigos de cómo no todos los niños duermen a esas horas. En los cruces viales, infantes y jóvenes venden dulces, tragan fuego, bailan disfrazados; los transeúntes aprietan el paso y los automovilistas pisan el acelerador. Los chavos nomás bostezan y se quedan viendo entre sí.

En medio de la fuente de las serpientes, entre las avenidas Molinos y Patriotismo, el Venom humedece su estopa con thinner mientras espera que el semáforo cambie de color. Aspira ruidosamente y se lanza con su cajón de dulces y cigarros al flujo vial. Regresa con las manos vacías y se sienta con sus compas a echar desmadre y a contar el dinero que llevan juntado.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estima que en el mundo existen unos 100 millones de niños marginados. De ese gran total, en América Latina se congregan 40 millones y según cifras estimadas por la Fundación Pro Niños de la Calle, en las calles del Distrito Federal habitan alrededor de tres mil a tres mil 500 niños.

Por otra parte, la gran mayoría de estos niños son adictos a alguna droga que va de la heroína al pegamento, según el contexto de los países. De los 40 millones de niños marginados en Iberoamérica, 20 millones de éstos consumen alrededor de 20 millones de galones de pegamento al mes.

El fenómeno de los niños de la calle es multifactorial; sin embargo, diversas organizaciones sociales enumeran las principales razones por las cuales los menores de edad se ven obligados a habitar casas abandonadas, estaciones de autobuses, terrenos baldíos, basureros y alcantarillas; éstas son las principales: rechazo, maltrato, indiferencia y pobreza.

La principal causa de la exclusión de los niños y niñas es la pobreza extrema. De los 60 millones que hay en el país, el 27.7% de los niños y niñas mexicanas la viven. El Centro de Apoyo al Niño de la Calle (CANICA) dice que el 53% de los niños en situación de calle son niños y el 47 % son niñas.

El caso del Venom no entra en ninguna encuesta ya que él, literalmente, es un hijo de la calle. Sus padres también vivieron en la marginación, se conocieron en el parque donde dormían y ahí lo consumaron. Su madre murió al darlo a luz y al poco tiempo su padre lo abandonó. El pequeño fue a parar al DIF y de ahí se escapó a los trece años.

Y es que, hace tres años, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) promulgó una iniciativa de ley que le da la tutela de los niños de la calle a las instituciones. El proceso es el siguiente: el Ministerio Público otorga cuidados y custodia al menor de forma provisional, después, el caso se asigna a un juez y éste decide si otorga al DIF-DF la tutela o si lo reingresa a su núcleo familiar.

Naturalmente, si los niños vienen huyendo de sus casas, éstos no vuelven a ellas y sus familiares se deslindan de ellos, por lo tanto, el destino de los menores es terminar en un orfanato; los casos de reintegración son mínimos.

Pero la Fundación Pro Niños de la Calle, además de proveer educación, manutención y salud a los niños, se encarga de reintegrarlos a sus núcleos familiares. Así, en su informa anual revela que de los 289 jóvenes que atendió, 35 por ciento de los jóvenes (60 chavos) regresaron a sus hogares. El 53 por ciento emigra a otras instituciones y el 12 por ciento decide llevar una vida independiente.

Al Venom no le gusta recibir limosnas o ayuda de ninguna persona o de algún patronato. Él prefiere ganarse lo que tiene con base en lo único que sabe hacer: vender dulces y cigarros. “Las gentes ni el gobierno ayudan pa’ ni madres. Las personas nomás se mueven por la lástima y el gobierno hace puras pendejadas. A mí ninguno de los dos me engatusa”.

Con los festejos del Bicentenario, tanto el gobierno federal como el local se han comprometido a establecer albergues que funcionen los 365 días para resguardar a los infortunados. Este tipo de disposiciones vienen desde las primeras fiestas centenarias.

Jesús Octavio Elizondo Martínez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, hace un recuento histórico de cómo la sociedad y el estado realizan obras filantrópicas que, muchas veces, perjudican a los beneficiados.

La corona española funda en la Nueva España, en el siglo XVIII, el Hospicio de Pobres, la Escuela Patriótica, la Casa de Cuna, el Hospital de San Andrés, el Asilo para Huérfanos, la Casa para Recogidas y el Monte de Piedad.

Porfirio Díaz, el primero y el cuarto día de septiembre de 1910, regaló 200 trajes a los niños pobres para que celebraran vestidos el centenario de la independencia. De la misma forma, el general organizó un programa de “pantalización” para que los indígenas no mostraran sus cuerpos desnudos e hirieran la sensibilidad de los invitados extranjeros y de las clases altas.

“A mí no me gusta estar encerrado, por eso me escapé. La mera verdad yo creo que la gente prefiere que nos muramos y los políticos quieren escondernos o refundirnos en la cárcel”, comenta el Venom y agrega lo siguiente: “a veces estoy aquí tirado con la flotilla y cuando alguien pasa te mira como si fueras una pinche rata, un perro o un puto animal. Ya nos da gracia pero, si nos agarran de malas, los vamos a morder”.

Las serpientes de Mixcoac vigilan al Venom y a sus amigos. Terminan de contar su dinero y descubren que tienen lo suficiente para tres botes de activo y un café de la Perla. Se paran y empiezan a corretearse entre los pocos coches que hay en Patriotismo a la medianoche. Los conductores les dirigen miradas frías, ellos ya calientan sus cuerpos con el café y el poco thinner que les sobra. Ya tibios, se vuelven a acostar en el pasto de la fuente, la gente evita su posición y los automóviles emprenden su camino. Y por un momento, ellos mismos se olvidaron que existían.


Tejeda Ronzón Manuel Alejandro
Lunes 17 de Mayo del 2010