viernes, 30 de julio de 2010

Carta de Amor

Me gusta tanto esa mujer. Me gustaría tanto hablar con ella y poder escuchar sus palabras, conocer sus pensamientos -estoy enamorado de un pensamiento- no sé cómo ha sido su vida o de donde proviene (realmente no sé nada de ella) , pero sé que tiene pensamientos maravillosos, me gustaría tanto hablar con ella, creo que podríamos entendernos , aunque tal vez vea mi amor como algo vulgar, como algo idiota y despreciable, eso no cambiaria lo que yo siento , amo sus pensamientos, ellos viven en ella , en ella cresen, en ella maduran, y deseo estar a su lado cuando los exprese, me gustaría formar parte de ellos y que ella supiera que forma parte de los míos. Ella me ha visto pero no sabe que estoy ahí, solo ha pasado su mirada sobre mí, no sabe quién soy realmente, tal vez ella podría enamorarse de mi pensamiento, tal vez ambos podrían unirse y engendrar algo nuevo.

Cada que leo sus palabras suspiro, pienso en ella todo el tiempo me gustaría que sus pensamientos se mezclaran con los míos, me gustaría poder hablar con ella por todo el tiempo que ella me diera , podría dejar de comer , podría dejar de dormir solo por escuchar sus pensamientos y decirle los míos, pero tal vez no se pueda, tal vez yo siempre camine por donde ella ya no esté o por donde ella no puede verme- o solo es que no le interesa -tal vez solo pueda observarla de lejos y suspirar por su amor, podría vivir con eso, arrastrándome para escuchar sus pensamientos viviendo de los pensamientos que pueda recoger y guardar.

Siento envidia y celos solo de pensar que ella puede estar compartiendo sus pensamientos con alguien que no sea yo, con alguien que no los entienda, que no le dé a cambio los suyos, yo los recibiría como se merecen y los tendría con migo, los llevaría siempre con migo adonde fuera y no solo eso yo también le daría los míos por que siempre que se le entregan los pensamientos a alguien se desea que esa otra persona nos entregue los suyos (es algo así como un intercambio de almas) pero lamentablemente ella debe de estar allá afuera entregando sus pensamientos, su alma, en el vacio, un vacio en donde solo escucha el eco de sus propios pensamientos, el vacio no te entrega su alma, yo estoy ahí también, si tan solo pudiéramos encontrarnos sé que podría estimular su alma a no dejar de pensar - aunque probablemente no me necesite para eso-, se que en mi tendría a alguien que nunca le daría un consejo, que nunca le diría que está mal o bien, tendría a alguien que le responda con lo que él es , con lo que está pensando.


Yo aceptaría su soledad y su desapego, aceptaría que solo amara mi pensamiento pero que no sintiera nada por mí, que fuera egoísta y solo estuviera para ella misma, con tal de poder ser parte de sus pensamientos. Sería tan maravilloso tener a una persona con la cual pudiera intercambiar pensamientos, una persona que nunca dejara de pensar, de ser lo que quiere ser, a la que le importaran mis pensamientos, una persona a quien amar.

Andrés Bonilla Solís
28 de julio de 2010

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